He estado desaparecida por casi 2 semanas, pero de vuelta.
Estoy en la recta final de este semestre en la universidad y espero pasarla con éxito; sólo me queda un ramo que debo ver si lo paso o no, tengo ya las notas de unos test de los laboratorios de histología y no me fue muy bien (promedié 4.5 cuando la nota máxima acá es 7.0 y la mínima para aprobar 4.0). Siento que podía haber dado mucho más, pero quizá Mía me había distraído y/o deprimido demasiado durante esas fechas y también a lo largo del semestre. La verdad es que esas malas notas también puedo atribuirlas a que no me gustan mucho los laboratorios, me aburro, me da sueño en ellos y a veces mi mente se pone a volar por unos segundos, los cuales son suficientes para hacerme sentir perdida e inhibir algunos datos que ya recolecté como conocimiento de la materia. Pero bueno, mejor le echo para adelante. Los test de laboratorio JUNTO con los de los seminarios o tutorías valen un 10% de la nota final de la asignatura. Cuando supe que para el cálculo también tenía que considerar las calificaciones de esas actividades me tranquilicé. Sin embargo, no pretendo bajar la guardia y ahora me esforzaré mucho más de lo que ya lo hago, a mayor conciencia, con gran ahínco. Esta fue una llamada de atención mucho más potente que el hecho de ver mis notas anteriores que no me satisfacieron. Mañana tengo un nuevo seminario y me quedan varias páginas por estudiar, pero estoy con las ganas de hacerlo bien y saberme las cosas más al pie de la letra y no confiar solamente en mi capacidad de entender, ya que debo combinar más esto con la memoria, eso es lo que me ha faltado, quizá haya sido un poco perezosa en ese aspecto. Qué bueno que tiene solución :).
Bueno, igual mi desaparición por esta semanita y algo más ha sido porque continúo con la maldita Mía. No me la he podido quitar de encima ni un día. He progresado, si. Estoy cada días más consciente de ella y de que puedo erradicarla, pero a veces, lo confieso, me rindo ante ella cuando sé que podría tener la fuerza para resistirme. Continúo a ratos subestimándola y creyendo que puede darme bienestar. Sí, aún soy algo ilusa. Por lo menos esa parte tonta e ilógica de mi mente se está haciendo cada vez más pequeña. Por ejemplo, el martes fui al cumpleaños de una de mis tías y resistí prácticamente todo el cumpleaños; comí bien y rico sin exagerar, me moderé muy bien, me sentí de lo más normal y estuve con excelente ánimo. Sólo al final del cumpleaños, cuando mi mamá nos dijo a mí y a mi hermano que debíamos irnos, regurgité. Como a eso último le resté importancia ya no recuerdo si vomité al llegar a casa o no. Bueno, el punto es que conseguí dominarme y podría decir que el 90% de la instancia fue exitosa y me siento orgullosa y esperanzada una vez más. Sé que debo continuar este camino y no dejarme decaer más, resistir, ser fuerte, muy fuerte y tener claro qué es lo mejor, hacer cosas de las que no me arrepentiré, o que al menos no me dañen (de repente algo de riesgo es bueno, pero Mía no es un riesgo nada más, es un camino hacia una mala muerte).
Ayer y hoy Mía no me abandonó. Arrrghhh debo dejar de echarle la culpa a Mía, si en realidad la del problema soy yo ya que, dejándome seducir por la ansiedad de mierda, lo único que hago es aferrarme y abrazarla para que se quede unos instantes más conmigo, sabiendo que eso está re mal.
Ya son casi las 12:00 AM y debería seguir estudiando o dormir aunque fuera.
Adiosín
-Clari
